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Una selección representativa del catálogo: proteína, creatina, geles, hidratación, recuperación y bienestar diario.
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NSFOrganismo independiente de certificación de producto.
Informed ChoicePrograma de análisis de sustancias prohibidas en el deporte.
Informed SportAnálisis lote a lote de sustancias prohibidas en el deporte.
IFOSInternational Fish Oil Standards: programa de análisis de aceites de pescado.
CreapureCreatina monohidratada fabricada en Alemania por Alzchem.
Certified KosherSello de certificación kosher.
VeganSello de producto vegano.Aprende
Guías prácticas para decidir con criterio, sin promesas ni recomendaciones médicas.
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Contenido práctico sobre suplementación, entrenamiento y recuperación. Informativo: no sustituye la indicación de un profesional de la salud.
Proteína
Creatina
Resistencia
ProteínaElegir proteína en polvo puede parecer complicado: hay concentradas, aisladas, hidrolizadas, vegetales, con y sin sabor, con 20 o con 30 gramos por porción. En realidad, la decisión se reduce a unas pocas preguntas. Esta guía te ayuda a leer una etiqueta con criterio y a entender para qué sirve cada tipo.
Es un alimento concentrado en proteína, normalmente obtenido del suero de la leche, de la leche entera o de fuentes vegetales como el arroz, la arveja o la soya. No es un medicamento ni sustituye una alimentación equilibrada: es una forma práctica de completar la proteína del día cuando la comida no alcanza, cuando entrenas lejos de casa o cuando necesitas una opción rápida después de entrenar.
Si comes suficiente proteína con tus comidas, no necesitas un polvo. Si te cuesta llegar, un batido resuelve el problema en treinta segundos.
Es la forma más común y la más económica. Aporta entre 70 % y 80 % de proteína por peso, y conserva algo de lactosa y grasa de la leche. Para la mayoría de las personas es una opción completa y suficiente.
Conviene si buscas una proteína de uso diario, con buena relación entre precio y porción, y toleras bien los lácteos.
Pasa por un filtrado adicional que retira buena parte de la lactosa, la grasa y los carbohidratos. Suele superar el 85 % de proteína por peso y deja menos residuo. Es más cara que la concentrada.
Conviene si te sientes pesado con la concentrada, si reduces lactosa o si prefieres una fórmula más limpia, con menos grasa y menos azúcar por porción.
Es una proteína que ya viene parcialmente "predigerida": sus cadenas se rompen en fragmentos más pequeños durante el proceso. Su absorción es algo más rápida y su sabor suele ser más amargo. Es la opción más costosa.
Conviene en contextos muy específicos, como atletas que entrenan dos veces al día o personas con digestiones difíciles. Para la mayoría, la diferencia práctica frente a un aislado es pequeña.
También viene de la leche, pero se digiere más lento. Por eso se suele usar en la noche o entre comidas largas, cuando buscas una liberación de aminoácidos más sostenida.
Arveja, arroz, soya o mezclas. Las combinaciones de dos o más fuentes logran un perfil de aminoácidos más completo que una sola. Es la alternativa cuando no consumes lácteos, sigues una dieta vegana o la whey te sienta mal.
No son exactamente proteína: son fórmulas con una proporción alta de carbohidratos más proteína, pensadas para quienes tienen dificultad para alcanzar su requerimiento calórico. Si tu objetivo no es subir de peso, no son tu producto.
Ignora la foto del frente y ve directo a la tabla nutricional. Revisa cinco datos:
Lo habitual está entre 20 y 30 gramos. Compara siempre por porción, no por envase, y fíjate en el tamaño de esa porción: dos productos pueden ofrecer 24 gramos, pero uno con un scoop de 30 g y otro con uno de 40 g.
Divide los gramos de proteína entre el peso del scoop. Si una porción de 32 g aporta 25 g de proteína, estás frente a un producto con cerca del 78 %. Ese número te dice cuánto del polvo es realmente proteína y cuánto es relleno, sabor o carbohidrato.
Un aislado suele tener uno o dos gramos de azúcar por porción. Si ves ocho o diez, el producto tiene más azúcar añadido o más carbohidrato de la leche. No es malo en sí mismo, pero cambia para qué te sirve.
La lista debería ser corta y encabezada por la fuente proteica. Es normal encontrar saborizantes, un espesante y edulcorantes. Desconfía cuando la proteína aparece muy abajo en la lista.
Divide el precio del envase entre el número de porciones. Es la única forma honesta de comparar un tarro de 2 libras con uno de 5 libras. En nuestro catálogo mostramos siempre la presentación y el precio para que puedas hacer esa cuenta.
Si después de un batido sientes hinchazón o pesadez, hay tres salidas antes de abandonar la proteína: pasar de concentrada a aislada, reducir la cantidad por toma y repartirla en dos momentos, o probar una fórmula vegetal. Las molestias suelen venir de la lactosa o del volumen del batido, no de la proteína en sí.
Si tienes una condición médica, estás embarazada o tomas medicamentos, consulta con tu profesional de salud antes de incorporar cualquier suplemento.
Una whey concentrada o aislada de uso diario funciona bien. Lo determinante no es la marca: es alcanzar la proteína total del día de forma constante y entrenar con progresión.
Un aislado o un hidrolizado, por su digestión más ligera, suelen caer mejor justo al terminar. Acompáñalo con algo de carbohidrato si la sesión fue larga o intensa.
Prioriza un aislado con pocos carbohidratos y poca grasa por porción. La proteína ayuda a que las comidas sean más saciantes, pero el resultado depende del plan completo, no del batido.
Aquí la proteína aparece sobre todo después del esfuerzo, muchas veces combinada con carbohidratos en una bebida de recuperación. Durante la actividad, el protagonista es el carbohidrato.
Una mezcla vegetal de dos o más fuentes. Revisa que el aporte por porción siga estando entre 20 y 25 gramos.
Comprar por el sabor del frente del tarro. El sabor importa, pero decide después de haber comparado proteína por porción y precio por porción.
Creer que más proteína siempre es mejor. Pasado tu requerimiento, el exceso no se convierte en más músculo.
Cambiar de producto cada mes. La constancia pesa más que la marca.
Define tu objetivo, mira cuántos gramos de proteína trae cada porción, revisa el azúcar y los ingredientes, calcula el costo por porción y escoge el tipo que mejor tolere tu digestión. Con eso tomas una buena decisión sin necesidad de ser experto.
CreatinaLa creatina es uno de los suplementos más estudiados del deporte y, al mismo tiempo, uno de los que más mitos acumula. Esta guía resume de forma sencilla qué es, cómo se usa habitualmente y qué cosas se repiten sin fundamento.
La creatina es un compuesto que el cuerpo produce en pequeñas cantidades y que también obtenemos de alimentos como la carne y el pescado. Se almacena principalmente en el músculo y participa en el sistema energético que usamos en esfuerzos cortos e intensos: una serie de sentadillas, un sprint, un salto, un cambio de ritmo.
Suplementar creatina busca, simplemente, mantener esos depósitos llenos. No es un estimulante: no notarás un "subidón" como con la cafeína.
Existen varias formas comerciales (clorhidrato, malato, etil éster), pero la monohidratada es la más estudiada y la más utilizada en investigación. También es la más económica. Cuando veas la mención Creapure en una etiqueta, se refiere a creatina monohidratada producida en Alemania por Alzchem, una marca de materia prima con controles propios de fabricación.
Las otras formas suelen venderse como "más absorbibles" o "sin retención", pero esas ventajas no están bien respaldadas. Si vas a empezar, la monohidratada es la elección sensata.
El uso más extendido en la literatura deportiva es una dosis diaria baja y constante, del orden de unos pocos gramos. Las etiquetas de cada producto indican su porción recomendada y es a ellas a las que debes ceñirte, porque el tamaño del scoop cambia entre marcas.
La llamada "carga" consiste en tomar una cantidad mayor durante los primeros días para llenar los depósitos más rápido, y después pasar a una dosis de mantenimiento. No es obligatoria: con la dosis diaria normal se llega al mismo punto, solo que en más tiempo. Muchas personas prefieren saltarse la carga porque las dosis altas pueden sentar peor al estómago.
Aquí está la respuesta que menos gusta y que más se repite en la evidencia: el momento del día importa poco. Lo que importa es tomarla todos los días. Antes o después de entrenar, en el desayuno o en la noche, con batido o con agua: elige el horario que te resulte más fácil de sostener.
También se toma. El objetivo es mantener los depósitos estables, no "activar" nada antes de entrenar.
Agua es suficiente. Muchas personas la mezclan con su batido de proteína o con una bebida con carbohidratos, que puede ayudar a su transporte. La creatina monohidratada no se disuelve del todo en agua fría: si queda un poso, remueve y bebe el resto. Eso no significa que el producto sea de mala calidad.
La creatina funciona por acumulación. Las primeras semanas el músculo retiene algo más de agua dentro de la célula, lo que puede reflejarse en la báscula sin que sea grasa. Ese es un efecto conocido y esperable.
Si la tomas de forma irregular, tres días sí y cuatro no, los depósitos no se mantienen y pierdes el sentido de suplementar. Déjala a la vista, al lado del vaso o del shaker, y conviértela en rutina.
Con creatina conviene mantener una buena ingesta de líquidos a lo largo del día, en especial si entrenas en clima cálido o haces sesiones largas. No se trata de beber cantidades extraordinarias, sino de no descuidar lo básico.
En personas sanas y con dosis habituales, la investigación disponible no ha mostrado ese efecto. Dicho esto, si tienes una enfermedad renal o cualquier condición médica, consulta con tu profesional de salud antes de usarla. Esta guía es informativa y no reemplaza una valoración individual.
Descansar un mes cada tres no es necesario. Se puede usar de forma continuada.
No lo es. Es un compuesto presente en alimentos de consumo habitual.
Su efecto más claro aparece en esfuerzos cortos e intensos y en el trabajo de fuerza, pero también se usa en deportes con sprints repetidos, como fútbol o ciclismo, y en entrenamientos interválicos.
Al suspenderla, los depósitos vuelven poco a poco a su nivel basal. El músculo que construiste con entrenamiento y alimentación no desaparece por dejar un suplemento.
No hay razón para esa separación. Se usa igual.
Revisa cuatro cosas: que sea monohidratada, el tamaño de la porción indicada por el fabricante, cuántas porciones trae el envase y el precio por porción. Las presentaciones en polvo sin sabor son las más versátiles; las cápsulas son prácticas para viajar, aunque suelen salir más caras por porción.
Elige monohidratada, sigue la porción que indica la etiqueta, tómala todos los días a la hora que mejor se ajuste a tu rutina, mantén una hidratación normal y dale tiempo. Es un suplemento sencillo y, por eso mismo, fácil de sostener. Si tienes alguna condición de salud o tomas medicamentos, consulta antes con tu médico.
ResistenciaEn una carrera larga, la nutrición no es un detalle: es parte del entrenamiento. Los geles energéticos son la forma más práctica de llevar carbohidratos encima, pero solo funcionan si los has probado antes. Esta guía explica cuándo tienen sentido y cómo integrarlos en tu estrategia.
Es un sobre pequeño con carbohidratos en forma concentrada, pensado para consumirse en movimiento. Su gracia es la portabilidad: aporta energía sin que tengas que masticar ni parar. Algunos incluyen electrolitos, otros cafeína, y varían en textura, desde muy líquidos hasta más densos.
Un gel no es una comida ni un sustituto de desayunar bien antes de competir. Es un complemento durante el esfuerzo.
En esfuerzos cortos, de treinta o cuarenta minutos, no suelen hacer falta: el cuerpo tiene reservas suficientes. El escenario donde ganan protagonismo es el esfuerzo prolongado y continuo:
Running: medias maratones, maratones, trail.
Ciclismo: salidas largas, fondos, etapas con desnivel.
Triatlón: sobre todo en el segmento de bici, donde es más fácil comer, y en los primeros kilómetros de la carrera a pie.
La idea es empezar a reponer antes de quedarte vacío, no cuando ya sientes que te apagas. En la práctica, eso significa tomar el primer gel bastante antes de lo que la sensación sugiere.
La frecuencia depende de la duración y la intensidad de la actividad, de tu tolerancia y del producto que uses. Cada marca indica en su empaque la pauta de consumo recomendada, y es la referencia a seguir, porque la cantidad de carbohidratos por sobre varía bastante entre un gel y otro.
Lo importante es que la cifra sea tuya: la obtienes entrenando con geles en sesiones largas y anotando cómo te sienta cada uno. No hay un número universal.
Este es el error que más veces arruina una carrera. Los geles son concentrados: necesitan agua para diluirse y vaciarse del estómago. Tomar un gel sin acompañarlo de líquido aumenta mucho las probabilidades de molestias digestivas.
Planifica el gel junto a un punto de hidratación. En ruta, calcula el gel para los metros previos a un avituallamiento. En bici, con el bidón a mano.
Hay dos excepciones a tener en cuenta: los geles isotónicos, formulados para tomarse con menos agua, y los que ya incluyen electrolitos. Aun así, seguir bebiendo con normalidad es lo prudente.
Muchos geles ofrecen una versión con cafeína, en cantidades que suelen indicarse en el empaque. La cafeína es un recurso habitual en deportes de resistencia, sobre todo en la segunda mitad de la prueba, cuando la percepción de esfuerzo sube.
Tres recomendaciones prácticas:
No empieces con cafeína. Reserva esos geles para la parte final, donde más se agradecen.
Controla el total del día. Suma el café de la mañana, la bebida deportiva y cada gel con cafeína. Es fácil acumular más de lo que acostumbras.
Si eres sensible, no la estrenes en competencia. Nerviosismo o malestar estomacal el día de la carrera no compensan.
El estómago también se entrena. La tolerancia a los carbohidratos durante el ejercicio mejora con la práctica, así que incluir geles en tus salidas largas tiene dos objetivos: comprobar qué productos te sientan bien y acostumbrar al sistema digestivo a trabajar mientras corres o pedaleas.
Una forma ordenada de hacerlo:
Elige dos o tres sesiones largas en las semanas previas y simula lo que harás en carrera: misma marca, mismo sabor, mismo momento, misma agua.
Anota qué tomaste, en qué minuto y cómo te sentiste. Si algo te cae mal, cámbialo y vuelve a probar.
Cierra el plan al menos dos semanas antes de la competencia y no lo toques más.
Ni gel nuevo, ni sabor nuevo, ni marca nueva, ni el producto que regalan en la feria del corredor. El día de la carrera no es el momento de experimentar. Lleva lo que ya probaste, en la cantidad que ya probaste.
Y lleva tus propios geles aunque el avituallamiento oficial ofrezca otros: no siempre están donde los esperas ni son los que conoces.
Parece menor y no lo es. Un gel que no puedes abrir con una mano, o que se te cae en el kilómetro 30, no sirve. Prueba en los entrenamientos dónde llevarlos: cinturón, bolsillos del maillot, pretina del short. Abre el sobre y guárdalo con la lengüeta en la mano hasta el siguiente punto de basura: en la mayoría de las carreras tirar basura fuera de zona está penalizado.
Los masticables y las barras aportan carbohidratos con otra textura, útiles cuando llevas horas y ya no toleras lo dulce y líquido. Las bebidas deportivas suman carbohidratos y electrolitos a la vez. Muchos atletas combinan los tres formatos para que el estómago no se canse de lo mismo.
Usa geles cuando el esfuerzo sea largo, empieza a reponer temprano, acompáñalos siempre de agua, reserva la cafeína para el tramo final, prueba todo en entrenamiento y no estrenes nada el día de la carrera. Esa disciplina vale tanto como las series.
Si tienes alguna condición de salud o sigues un tratamiento, consulta con tu profesional antes de incorporar suplementos a tu plan.
Kits y combos
Cada kit reúne tres productos del catálogo que se usan juntos. El precio es la suma de los tres: por ahora los kits no tienen descuento asociado, y puedes agregarlos completos o abrir cada ficha por separado.
Resistencia
Tres productos del catálogo para una carrera de resistencia: energía antes y durante, hidratación con carbohidratos durante el esfuerzo y recuperación al terminar.
Resistencia
Pensado para salidas largas: comida sólida fácil de llevar en el jersey, una barra con 30 g de carbohidratos para la mitad de la ruta y tabletas de electrolitos que se disuelven en la caramañola.
Ganar masa muscular
La base de un plan de fuerza: proteína de suero para después del entrenamiento, creatina monohidratada para la toma diaria y aminoácidos en polvo para el entreno.
Bienestar y defensas
Tres suplementos de toma diaria para quien quiere algo sencillo y constante: un multivitamínico, omega-3 de aceite de pescado y vitamina D3.
Descanso y estrés
Para la rutina de la noche: magnesio en polvo para disolver, melatonina de 3 mg en tabletas de disolución rápida y gomas de cereza ácida.
Marcas
52 marcas en el catálogo. Toca una para ver solo sus productos.
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